En Loja, el silencio de las paradas vacías reemplazó este martes al movimiento habitual de los buses urbanos.
Cientos de ciudadanos caminaron largas distancias o buscaron cómo movilizarse tras la paralización total del transporte público en la ciudad.
Los 238 buses suspendieron sus operaciones y miles de personas tuvieron que improvisar para llegar a sus trabajos, escuelas y distintos puntos de Loja. Algunos optaron por taxis, otros compartieron vehículos particulares, mientras varios ciudadanos recurrieron a bicicletas y scooters para evitar mayores gastos.
La medida también obligó a suspender las clases presenciales en instituciones educativas hasta nuevo aviso.
Los transportistas aseguran que ya no pueden trabajar con la tarifa actual de 30 centavos, vigente desde hace 12 años, y señalan que el fin de la compensación estatal al combustible disparó sus costos operativos.
Juan Pablo Chiriboga, presidente del Consorcio de Transportistas Urbanos Ciudad de Loja, afirmó que antes un bus cargaba combustible con 23 dólares y ahora necesita alrededor de 75 dólares diarios.
Además, los transportistas reclaman que el incremento del pasaje ya había sido aprobado por el Concejo Cantonal, pero posteriormente fue frenado por la alcaldesa Diana Guayanay debido a observaciones jurídicas y técnicas.
Como acto simbólico, los conductores entregaron las 238 llaves de los buses al Municipio y advirtieron que la paralización será indefinida hasta que se apruebe el aumento de la tarifa.



