Publicidadspot_img

Innovación con sello ambateño

La historia de la ambateña Belén Martínez, arranca con un momento de presión, incertidumbre y, sobre todo, decisión. En 2020, conoció el caso de una mujer que había perdido gran parte de su cráneo tras un accidente de tránsito. No había en el país una solución que realmente se ajustara a su necesidad: los implantes disponibles eran genéricos, hechos en serie, pensados para muchos, pero no para ella.

Fue ahí cuando Belén, nacida en Ambato, decidió no rendirse. Aunque en ese momento su empresa Bemart no fabricaba implantes personalizados, buscó una alternativa. La opción más rápida era traer la pieza desde Alemania, pero el tiempo —entre 20 y 25 días— jugaba en contra. “La presión fue mucha”, recuerda. Y en lugar de esperar, tomó una decisión que cambiaría todo: apostar por crear esa solución en Ecuador.

Con esa experiencia marcada, Martínez invirtió cerca de USD 2 millones para desarrollar tecnología que permita fabricar implantes en 3D en el país. No se trataba solo de innovar, sino de acortar tiempos y, en muchos casos, salvar vidas. Hoy, lo que antes tomaba semanas, puede resolverse en apenas tres días desde que se recibe la tomografía de un paciente.

Detrás de cada implante hay mucho más que una máquina. Hay horas de planificación médica, diseño digital, validaciones clínicas y un seguimiento cercano de cada caso. Las piezas, elaboradas principalmente en titanio, son únicas, pensadas para una sola persona. “Uno ve el resultado final y parece simple, pero detrás hay todo un sistema”, explica.

Pero más allá de la tecnología, lo que realmente mueve a esta ambateña son las historias. Como la de un niño de tres años en Cuenca que, tras un accidente, no podía moverse ni hablar y hoy avanza en su rehabilitación. O la de una niña con síndrome de Down que, luego de una grave lesión, volvió a ponerse de pie y a bailar.

“Para mí no es un trabajo”, dice Martínez. “Es una satisfacción enorme saber que podemos cambiar vidas”.

Además de los implantes, Bemart también ha incorporado realidad aumentada en cirugías, permitiendo a los médicos ver en 3D la anatomía del paciente antes de intervenir. Un avance que no solo mejora la precisión, sino que reduce riesgos y abre nuevas posibilidades en la medicina ecuatoriana.

Desde Ambato para el país, la historia de Belén Martínez demuestra que la innovación también nace en casa, y que detrás de cada avance tecnológico puede haber algo mucho más poderoso: la decisión de ayudar.

Artículo anterior

Related Articles

Mantente Conectado

227,000FansMe gusta
1,311SeguidoresSeguir
38,700SeguidoresSeguir
717SeguidoresSeguir
1,820SuscriptoresSuscribirte

Latest Articles