La muerte de cuyes y conejos en Ambato y otros cantones de Tungurahua ha encendido las alertas entre productores y autoridades. Detrás de cada animal perdido hay familias enteras que dependen de esta actividad, por lo que la suspensión de su venta en ferias ha generado incertidumbre y preocupación en la provincia.
Ante esta situación, la Agencia de Regulación y Control Fito y Zoosanitario, Agrocalidad, desplegó equipos técnicos en las zonas afectadas. Su objetivo es claro: recoger muestras, analizarlas en un laboratorio en Quito y determinar qué está causando estos decesos. Por ahora, se trata de posibles brotes de enfermedades que aún no han sido confirmadas.
Desde la entidad, la coordinadora de Sanidad, Gabriela Andino, pidió calma. Explicó que, hasta el momento, no hay evidencia de que se trate de una enfermedad que pueda transmitirse a las personas o a otros animales. Aun así, la decisión de suspender la venta se mantiene como una medida preventiva mientras avanzan las investigaciones.
El impacto no es menor. En Ambato, la crianza de cuyes y conejos no solo es una actividad económica, sino una forma de vida para muchas familias, especialmente en comunidades indígenas. La incertidumbre crece mientras esperan respuestas que les permitan retomar su trabajo con normalidad.



