Las várices, también conocidas como venas varicosas, no solo son un problema estético, sino una señal de que algo no funciona bien en la circulación. Estas venas hinchadas y visibles, especialmente en las piernas, se forman cuando las válvulas internas de las venas fallan, impidiendo que la sangre regrese correctamente al corazón. Esto provoca que la sangre se acumule, generando presión y ensanchamiento de las venas.
¿Qué causa las várices?
- Debilidad en las paredes venosas: Factores como la edad, el embarazo o la genética pueden hacer que las paredes de las venas pierdan su elasticidad.
- Fallas en las válvulas venosas: Las válvulas que deberían permitir el paso unidireccional de la sangre pueden deteriorarse, provocando su retroceso y acumulación.
⚠️ Factores de riesgo que aumentan la probabilidad de sufrir várices:
- Edad: El paso del tiempo debilita las estructuras venosas.
- Género: Las mujeres son más propensas por los cambios hormonales.
- Embarazo: Aumenta la presión sobre las venas de las piernas.
- Obesidad: El exceso de peso ejerce presión adicional sobre el sistema venoso.
- Sedentarismo: Estar mucho tiempo de pie o sentado dificulta el retorno de la sangre.
- Antecedentes familiares: La predisposición genética juega un papel clave.
- Lesiones o cirugías previas: Pueden dañar las válvulas y facilitar su aparición.
Las várices son el resultado de una circulación deficiente causada por válvulas dañadas o paredes venosas débiles. Si bien algunas causas no pueden evitarse, como la genética o el envejecimiento, mantener un estilo de vida saludable y activo puede reducir considerablemente el riesgo.
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