El inicio de un nuevo año se presenta como una oportunidad clave para fortalecer el bienestar integral a través de hábitos preventivos y decisiones conscientes sobre la salud. De acuerdo con el informe de Estadísticas Mundiales de Salud 2025 de la Organización Mundial de la Salud, se espera que más de 1.140 millones de personas vivan con mejor salud y bienestar en los próximos años, reflejando avances en el acceso a servicios esenciales y en una visión más preventiva del cuidado personal.
Especialistas coinciden en que el autocuidado debe abordarse de forma integral. Desde la dermatología se enfatiza la importancia de proteger la piel mediante rutinas diarias de limpieza, hidratación y el uso constante de protector solar. En el ámbito cardiovascular, se recomienda mantener actividad física regular, una alimentación equilibrada y el control del estrés, considerando que las enfermedades del corazón continúan siendo una de las principales causas de mortalidad a nivel global, según la Organización Panamericana de la Salud.
La salud visual y la nutrición también juegan un papel fundamental. El uso prolongado de pantallas obliga a incorporar pausas y controles oftalmológicos periódicos, mientras que una dieta variada y nutritiva contribuye al fortalecimiento del sistema inmunológico y a la prevención de deficiencias como la anemia, un problema que aún afecta a millones de personas en el mundo. En cuanto a la salud ginecológica, los controles regulares y la educación sobre el cuerpo se consolidan como pilares del bienestar femenino en todas las etapas de la vida.
“El bienestar no se construye con cambios drásticos, sino con decisiones cotidianas informadas”, señaló Liliana Cristiansen, vocera médica de Megalabs. Iniciar el año priorizando la prevención, el acompañamiento médico y la constancia permite no solo reducir el riesgo de enfermedades, sino también mejorar la calidad de vida y el equilibrio físico y emocional a largo plazo.



