Un hecho inusual encendió las alertas de seguridad en el Centro de Rehabilitación Social Cotopaxi Nro. 1, la tarde del miércoles 8 de abril.
Durante un control de rutina en el filtro de ingreso, personal policial detectó un comportamiento sospechoso en una persona privada de libertad que retornaba de una cita médica. El interno, quien se movilizaba en silla de ruedas, mostró una actitud poco colaboradora, lo que motivó una revisión más exhaustiva.
Fue entonces cuando los uniformados encontraron algo que no cuadraba: los posapiés de la silla presentaban características irregulares. Al inspeccionarlos, descubrieron una caleta oculta.
En su interior se hallaron seis teléfonos celulares, tres chips de diferentes operadoras y varios cables USB, todos ocultos cuidadosamente.
El hallazgo fue puesto de inmediato en conocimiento de las autoridades del centro penitenciario, mientras unidades especializadas realizaron el levantamiento de indicios.
Tras el procedimiento, tanto el interno como el agente penitenciario que lo custodiaba fueron trasladados para valoraciones médicas y posteriormente puestos a órdenes de la autoridad competente.
Este caso vuelve a evidenciar los constantes intentos de ingresar objetos prohibidos a los centros carcelarios del país, así como la importancia de los controles de seguridad para evitar que estos artículos lleguen a manos de las personas privadas de libertad.



