La joven ecuatoriana que vivía en España Noelia Castillo Ramos falleció este jueves 26 de marzo tras recibir la eutanasia, luego de casi dos años de un complejo proceso médico y legal para acceder al procedimiento.
Según informó el diario El País, la prestación de ayuda para morir se realizó en una residencia sociosanitaria ubicada en Sant Pere de Ribes, en Barcelona, donde la joven permanecía ingresada.
Su caso generó un intenso debate en España. La asociación Abogados Cristianos, que había intentado frenar el proceso en representación del padre, confirmó el fallecimiento y pidió oraciones por su familia.
Una decisión marcada por el dolor
Noelia había solicitado la eutanasia en 2024. Sin embargo, su padre se opuso y presentó varios recursos judiciales para impedirlo, argumentando que su hija debía recibir tratamiento psiquiátrico.
Incluso el mismo día de su muerte, el progenitor intentó que una jueza bloqueara el procedimiento, pero la solicitud no fue aceptada.
La joven defendió su decisión en una de sus últimas entrevistas: “Yo me voy, ustedes se quedan con todo el dolor, pero pienso: ¿y yo con todo el dolor que he sufrido durante todos estos años?”.
Una historia atravesada por la tragedia
La vida de Noelia estuvo marcada por episodios de profundo sufrimiento. Desde los 13 años recibía tratamiento psiquiátrico, pero su estado se agravó tras ser víctima de una agresión sexual múltiple.
En octubre de 2022 intentó quitarse la vida al lanzarse desde un quinto piso, lo que le provocó una lesión irreversible que la dejó parapléjica, además de intensos dolores neuropáticos.
Durante años, enfrentó múltiples crisis de salud mental, internamientos y autolesiones. Pese a los tratamientos, su condición fue considerada por especialistas como un “padecimiento grave, crónico e imposibilitante”.
Un caso que llegó a instancias internacionales
El proceso para acceder a la eutanasia atravesó varias instancias judiciales, incluyendo el Tribunal Constitucional de España y el Tribunal Europeo de Derechos Humanos.
Mientras su padre insistía en que existía posibilidad de mejora, los informes médicos concluyeron que su situación no tendría recuperación.
Finalmente, tras un largo proceso, se autorizó el procedimiento que puso fin a su vida.



