Solo el 20 % de los hombres usa protector solar a diario, frente al 33 % de las mujeres. En países como Brasil, casi la mitad de los hombres nunca lo utiliza. En Ecuador, las cifras hablan por sí solas: en Guayaquil, la mortalidad masculina por cáncer de piel se cuadruplicó en menos de una década, y en Quito se reportan más de 40 casos por cada 100.000 hombres.
El problema va más allá de la estética. Los especialistas advierten que la fotoprotección masculina debe verse como una medida de salud pública, no como una cuestión de vanidad. Después de los 50 años, los hombres superan a las mujeres en riesgo de melanoma y suelen ser diagnosticados en etapas más avanzadas, cuando las posibilidades de recuperación son menores.
A pesar de ello, los mitos persisten: “mi piel morena no lo necesita”, “solo sirve en la playa” o “bloquea la vitamina D”. Ninguna de estas creencias tiene base científica. Por el contrario, descuidar la piel puede tener consecuencias irreversibles y, en muchos casos, mortales.
La dermatóloga Andrea Íñiguez lo resume de forma contundente: “La fotoprotección no es vanidad, es prevención. Un hombre que se cuida del sol está invirtiendo en años de vida saludable.”
Adoptar hábitos simples puede marcar la diferencia: aplicar protector solar SPF 50+ todos los días, reaplicarlo cada dos horas, proteger zonas olvidadas como orejas, labios y cuello, y complementar con sombrero, gafas y ropa adecuada.
Porque protegerse del sol no es solo una cuestión de imagen:🌞 Es elegir vivir más y mejor.



